Un restaurante de postal

En Portugal, para comer carne, hay que ir al Alentejo y para comer pescado… también. Pero es recomendable adentrarse en el país y alejarse al menos 15 kilómetros de la frontera para comer de verdad a la portuguesa. Si se quiere pagar un poco más por la carne y el pescado, y también por la bebida y los postres, e incluso darse el gusto de comer marisco, entonces quédense cerca de la frontera y coman en un restaurante para españoles.

Ya puestos a recomendar, no olviden que no es obligatorio tomarse las porciones de mantequilla y de paté de sardinas que les pondrán nada más sentarse, rechácenlas amablemente si no les apetecen y no se las cobrarán. Claro está que hay mantequillas y mantequillas porque en el restaurante Helana de Idanha a Nova sirven de aperitivo una mantequilla casera de oveja que es cosa fina. Pueden traerles también aceitunas, queso, ensalada de pulpo…. Decidan sin avergonzarse lo que les apetezca tomar y rechacen lo que no le atraiga. Si lo dejan en la mesa, se lo cobrarán aunque no lo toquen y ya saben que en Portugal, muchas veces cuestan más los aperitivos que el plato principal.

Plato de carne en el restaurante A Ribeira de Fronteira

Plato de carne en el restaurante A Ribeira de Fronteira

Como siempre se agradece comer junto a un río y sobre una pradera, hemos escogido un restaurante de postal. Se llama A Ribeira y está en la localidad alentejana de Fronteira, que queda, simplificando mucho, entre Portalegre y Estremoz, a la altura de Villar Del Rey y a orillas del río Avis. Es un lugar ideal para pasar un día de finales de verano: agua para bañarse, césped para la siesta y hasta una entretenida cancha de waterpolo aéreo. Aunque también en invierno tiene su gracia melancólica. Lo habíamos visitado hace un par de años y nos había sorprendido gratamente: parecía desangelado en el exterior, pero entrabas y agradaba enseguida la decoración rústica y graciosa y una cocina de calidad con platos bastante originales.

Comedor del restaurante A Ribeira, en Fronteira

Comedor del restaurante A Ribeira, en Fronteira

La situación ha cambiado y ya no se puede considerar uno de los más recomendables restaurantes de la Raya, pero sí un lugar digno donde pasar un buen rato sin sorpresas desagradables. El pan sigue siendo magnífico, la decoración se mantiene y el entorno no ha perdido un ápice de encanto. Pero la carta se ha vulgarizado. Donde antes ofrecían chocos fritos con gambas y almejas ahora sirven unos simples chocos a la brasa (9.90 euros); si hace dos años te tentaban con caldeirada de bacalao o de tamboril y marisco, ahora te ponen bacalhão á braz (5.10 la media ración y 8.90 la ración completa) o pulpo a la brasa con aceite y ajo (6 y 9.90); y ya no hay sopa de tomate con carne frita y huevos ni açorda alentejana con bacalao y huevos, sino una más corriente sopa de cazón (5.10 y 8.90) o unas migas de espárragos con porco preto (9.90).

A Ribeira, un restaurante con vistas

A Ribeira, un restaurante con vistas

Ya saben que el tamboril es el rape, que la açorda es una especie de sopa espesa, que el bacalao á braz es parecido al dorado y que las migas no tienen nada que ver con las extremeñas, sino que consisten en una masa de pan con espárragos o con lo que sea. Por cierto, están muy buenas. Y siempre acompañadas con el porco preto, nuestro cerdo negro o ibérico.

Pero aunque la carta haya perdido gracia y variedad, también es verdad que han bajado los precios. Antes era barato, pero ahora lo es más. Valgan como ejemplo los postres: mousse de chocolate, pudim (flan) de huevo, molotoff y serradura a 2 euros, 50 céntimos menos que hace dos años. Y una recomendación: no se pierdan el flan y su siesta en la orilla del río Avis será más dulce.

El puente, el río, la pradera y el restaurante

El puente, el río, la pradera y el restaurante

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