Las bragas verdes de Viriato

La gamberrada más estúpida que he hecho en mi vida ha sido colgarle unas bragas verdes en la mano a Viriato. Sucedió en Zamora, enfrente de la Diputación, yo tenía 15 años, estudiaba interno y reaccionaba contra la ciudad donde me internaban atacando su símbolo más querido: el caudillo lusitano Viriato. En Zamora había otro héroe local, Vellido Dolfos, el que mató al rey Sancho clavándole un venablo por la espalda, pero claro, Vellido era un traidor, Viriato, un traicionado y, entre uno y otro, los zamoranos lo tuvieron claro a la hora de escoger icono local y erigirle una estatua hace 110 años.

Para los niños españoles de los tiempos de Franco, el traidor por antonomasia no era el de siempre, o sea, Judas Iscariote, sino tres fascinerosos llamados Audax, Ditalkón y Minuro, lugartenientes de Viriato a los que Roma convenció para que le cortaran la cabeza en el año 139 antes de Cristo. ¿Pero dónde le cortaron la cabeza, dónde se fraguó la traición, es más: tienen los zamoranos alguna razón de peso para apropiarse de Viriato?

En España, hay tres personajes cuya nacencia se disputan unos y otros: Cristóbal Colón, Valle Inclán, que era un cachondo y añadió leña al fuego apuntando que nació en un barco, en medio de la ría de Arousa, y Viriato. Para los eruditos de Zamora, nació en Torrefresneda, comarca de Sayago. Para el erudito alemán Schulte, vino al mundo en la Sierra de la Estrella. Para los eruditos portugueses, pudiera ser de Viseu. En Santa Cruz de la Sierra le han puesto una lápida. Para la serie Hispania, nació en Coria. Para el programa Un país en la mochila, es de Guijo de Santa Bárbara. Y no faltan estudiosos que lo hacen turolense, valenciano, alentejano atlántico, medio de Huelva medio de Badajoz, de Verín o del mismísimo Grimaldo, junto a Cañaveral.

Si para crear un nacionalismo de la nada es preciso buscarse un héroe, Extremadura y el Alentejo lo tienen y es más importante que el gallego Breogán y el catalán Wilfred el Pilós juntos: ¡Viriato!

La culpa de tanta pasión lusitana la tienen Franco y Salazar, que convirtieron a Viriato en símbolo patriótico de las dictaduras de España y Portugal consiguiendo que para los niños de entonces Viriato significara lo que Cristiano y Messi significan para los niños de hoy. Y lo que se cree en la infancia ya se cree para siempre, aunque en Portugal, a partir de 1968, con las guerras coloniales, Viriato desapareciera de los libros de texto no fuera a dar alas a los independentistas de Angola y Mozambique.

Pasteles típicos de Viseu llamados viriatos

Pasteles típicos de Viseu llamados viriatos

Las ciudades que más se creen lo de Viriato son la portuguesa Viseu y la castellana Zamora. En ambas hay estatuas en su honor, colegios con su nombre, clubes de fútbol y frentes futboleros ultras llamados Viriato… En Viseu, hay farmacia Viriato, teatro Viriato y un pastel llamado Viriato. En Zamora, el caudillo lusitano aparece incluso en el escudo de la ciudad.

Hace nada, en Viseu, desapareció la estatua de Viriato y Portugal entero se movilizó al entender que se trataba de un atentado terrible contra las esencias de la patria. Y es que con Viriato no se juega salvo si eres del pueblo cacereño de Guijo de Santa Bárbara. Por allí llegó Labordeta con su país en la mochila y le dijeron que Viriato era de allí, que había estudiado en la Academia Militar de Toledo, que les había dado para el pelo a los romanos y que estos se lo cargaron prometiendo dinero a unos traidores que fueron a buscarlo a una chabola, le cortaron la cabeza y se la llevaron a los romanos en una bolsa de plástico.

Con plástico o sin plástico, lo cierto es que en Guijo llevan siete años montando unas fiestas viriatas de aquí te espero, defienden ante quien sea que el caudillo lusitano nació en el campamento celta de Pimesaíllo y no le han levantado una estatua, así ni se la roban ni le cuelgan bragas, pero le han puesto una calle y son quienes más partido le sacan a un guerrero legendario que es de todas partes y de ninguna.

“Amo-te como uma louca”

Hoy, nos hemos venido hasta Beja, una de las capitales del Alentejo, para contarles una historia de pasión loca y prohibida, un enamoramiento imposible entre una monja y un militar.

El mentidero de Beja, donde pasa casi todo, está cerca de la Pousada. Alrededor de la cafetería Luis da Rocha, fundada en 1893 y famosa por sus cerditos de chocolate, están las tiendas, las pastelerías y muchos hombres maduros y estáticos contemplando el devenir… Y ya se sabe que el epicentro de cualquier localidad portuguesa es esa plaza, esa calle o esa esquina donde se colocan los hombres maduros a verlas venir.

Museo de Beja

Una plaza de Beja

A un paso de aquí, está el moderno Núcleo Museológico de Beja, donde se explica la historia de la ciudad, el teatro local, el museo Jorge Vieira, escultor de renombre fallecido en 1998, que vivió mucho tiempo tiempo en Estremoz, y el Museo Regional, donde se sitúa la historia de amor que hoy nos inspira.

Calle típica de Beja

Calle típica de Beja

Beja tiene 36.000 habitantes. La ciudad se yergue sobre un promontorio de 280 metros de altitud que no merece ni llamarse colina, pero que basta para presidir la llanura y atrae desde antiguo a todo el que pasa por aquí. La fundaron los celtas hacia el 400 antes de Cristo y en ella estuvieron los cartagineses. En Conistorgis (así la llamaron los celtas conios), se firmó la paz entre Julio César y los lusitanos. Por esta razón, recibió el nombre de Pax Julia. Con Augusto, fue capital de una de las tres divisiones de la Lusitania romana, las otras eran Mérida y Santarem.

En su escudo hay un castillo y un toro. La fortaleza se ve en cuanto te acercas a la ciudad. La levantaron los árabes y fue reconstruida en 1253 por los cristianos. Se pueden recorrer sus murallas y subir los 200 escalones en forma de caracol que llevan hasta su torre del homenaje, uno de los mejores miradores del Alentejo.

Sentado al sol en una plaza de Beja

Sentado al sol en una plaza de Beja

En cuanto al toro heráldico, tiene un origen legendario y un tanto cruel: homenajea a un pobre ternero envenenado, que los bejenses soltaron por los campos que habitaba una serpiente asesina que atemorizaba al pueblo. El reptil se zampó el bóvido y murió, salvándose así la población de la malvada serpiente.

Pero la historia más emocionante de la capital más calurosa de Portugal es la de su monjita enamorada. Se llamaba Mariana Alcoforado y vivió entre 1640 y 1723. Era una mujer bella y apasionada, coinciden los guías, que se enamoró del famoso conde o marqués de Chantilly o Chamilly, en ese punto no se ponen de acuerdo las crónicas ni los guías. El noble con nombre de nata merengada llegó a Beja en 1661  para defender la ciudad del ataque de las tropas españolas (los malos, ya saben). Conoció a Mariana y se enamoraron.

Moderno Núcleo Museológico de Beja

Moderno Núcleo Museológico de Beja

Se conserva la ventana del convento donde, según la leyenda, pelaban la pava la sor y el marqués. De hecho es lo más fotografiado de Beja. El caso es que la historia acaba regular. El marqués tuvo que regresar a su país y el amor tomó forma de erotismo epistolar: cinco cartas apasionadas de Mariana que fueron publicadas en vida de la Alcoforado. Se titularon “Cartas de amor de una monja portuguesa” y se han convertido en un clásico de la literatura universal.

Para recordar esta historia de perdición, nada mejor que cenar en la casa donde nació la monja, que hoy es el restaurante Alcoforado. Allí, comiendo unas ‘febras’ de ‘porco’ con gambas, bajo esta frase de una de las cartas escrita en la pared: “Amo-te como uma louca”, se puede evocar un amor imposible, el único que nunca se acaba.

Detalle de una calle bejense

Detalle de una calle bejense

Persiguiendo al diablo en Veracruz de Marmelar

En Vidigueira, nadie quiere hablar del tema. Hemos entrado en Portugal por la frontera de Villanueva del Fresno y preguntamos por Veracruz de Marmelar, el pueblo de los prodigios, pero la gente no suelta palabra y nos rehúye hasta que una mujer se apiada, nos indica el camino y nos avisa en portuñol: “Cada vez que veo esa cruz, fico arrepiada”. Nos explica que los prodigios que buscamos son exorcismos provocados por una reliquia, por un fragmento de la cruz de Cristo.

Iglesia de Veracruz de Marmelar: imponente, sólida y fundada por la orden de Malta

Iglesia de Veracruz de Marmelar: imponente, sólida y fundada por la orden de Malta

El pueblo de los prodigios está en un alto, pero cuesta tanto dar con él que también estamos al borde del arrepío. Al fin, tras mil vueltas por los contornos, una aldea blanca y sencilla se yergue ante nosotros y en lo alto, la iglesia: imponente, sólida y con la cruz de Malta sobre la puerta.

El monasterio se construyó en el siglo XIII sobre una iglesia visigótica del siglo VII y fue donado a la Orden de San Juan de Jerusalén, de Malta o del Hospital. En su interior, atesora pinturas, esculturas, orfebrería y mobiliario de gran valor. Y, sobre todo, guarda un fragmento de la santa cruz en un cofre-relicario medieval único en Europa. Pero, ¡maldita sea!, con tantas vueltas y revueltas, hemos llegado tarde y la iglesia está cerrada.

Un anciano que pasa y escucha nuestro ¡maldita sea! se acerca, se persigna y menea la cabeza afeándonos el juramento. Le contamos nuestro problema y nos da la solución: “Vaya por esta calle y en la tercera puerta vive la señora que tiene la llave de la iglesia”.

Tras golpear varias veces en el llamador, se escuchan ruidos, corren unos cerrojos y aparece una viejecita desconfiada con pañoleta y ropa oscura. Dice que está cansada, que no tiene ganas de abrirnos la iglesia, pero se va y vuelve con un gran cuadro. Es una reproducción fotográfica de la reliquia del lignum crucis, que el rey luso Alfonso IV y el prior de la orden de Malta, Álvaro Gonçalves Pereira, llevaron a la batalla del Salado, atribuyéndosele gran influencia en la victoria sobre las tropas musulmanas.

Teresa muestra una foto del lignum crucis de Veracruz a la puerta de su casa

Teresa muestra una foto del lignum crucis de Veracruz a la puerta de su casa

La señora se llama Teresa y hace tres veces la señal de la cruz mientras nos explica que esa reliquia, e incluso ese cuadro, cura a quien tiene el diablo dentro. Narra después prodigios como el de un ladrón de Vidigueira, que se ahorcó al enterarse de que habían culpado y encerrado a otro por su fechoría, pero la cruz, que también es algo así como una máquina de la verdad, descubrió que el preso era inocente. Teresa describe emocionada a los endemoniados que venían a Veracruz de Marmelar con camisa de fuerza para que la cruz los curara de su locura.

Fue en los años 80 cuando Veracruz se convirtió en un pueblo famoso. Era una celebridad secreta, que iba de boca en oído, una recomendación clandestina para que los endemoniados o desquiciados de los contornos curaran sus males. Según Teresa, la fama de la cruz llegaba hasta la zona de Valencia de Mombuey, Oliva de la Frontera y Villanueva del Fresno, desde donde llegaban algunos poseídos con sus familias por ver si expulsaban al demonio.

La clave del asunto, más que la cruz, era un cura párroco: el padre Antonio Sequeira, más conocido como Silveiro y nacido en Sousel, el pueblo con la plaza de toros más antigua de Portugal.

Teresa explica los detalles de los prodigios y exorcismos sucedidos en Veracruz de Marmelar

Teresa explica los detalles de los prodigios y exorcismos sucedidos en Veracruz de Marmelar

Un estudio realizado por la Universidad de Évora en 2009 sobre la relación entre religión y medicina, contiene relatos de dos cocineras, una limpiadora, un jubilado y un electricista que ladraban y comían como perros hasta ser exorcizados en Veracruz. También analiza los casos de Ilidio Pombo, de Amieira, y Joao Caeiro, de Alqueva, que tenían el diablo en el cuerpo y se lo quitaron en Veracruz.

El padre Sequeira murió, los exorcismos perdieron fama y la iglesia ha dado instrucciones para esconder los milagros, pero Teresa asegura que por Veracruz siguen apareciendo de vez en cuando extraños personajes que “fican arrepiados” ante la cruz. Son exorcismos clandestinos en una aldea perdida en Portugal, pero cercana a Extremadura.

Devotos de Cunhal y de María

Devota de la Virgen y de Cunhal, Viana do Alentejo es una de esas villas portuguesas donde las contradicciones se muestran a flor de piel. De los 34 alcaldes comunistas de Portugal, 16 lo son de municipios del Alentejo. Pero la pasión izquierdista por el fallecido líder comunista Álvaro Cunhal (en Viana no hay ni un concejal de centro derecha y gobierna el PSP) no impide una emoción profunda ante todo lo relacionado con Nuestra Señora.

Viana do Alentejo es un municipio cercano a Évora que participa de esa constante demográfica que aqueja a los pueblos alentejanos y extremeños: en 1960 tenía el doble de habitantes que hoy. En el caso de Viana, ha bajado de casi 10.000 a poco más de 5.000. La emigración, el comunismo y la Virgen convertidos en señas de identidad del Alentejo profundo.

Castillo de Viana do Alentejo, con la iglesia en su interior

Castillo de Viana do Alentejo, con la iglesia en su interior

Viana do Alentejo es un pueblo marcado por dos monumentos: un castillo muy raro y un santuario muy particular. Ambos impresionan y te dejan un tanto descolocado. El castillo gótico, levantado en 1313, porque es pentagonal y tiene cinco torres de cuento de hadas, porque está en medio del pueblo, imponiendo su presencia poderosa, porque encierra en su interior la iglesia parroquial, edificada en el siglo XVI, con una portada manuelina que quita el hipo, y porque se puede ascender a las torres y jugar desde ella a ser un diablo cojuelo que se mete en cada uno de los patios con naranjos, en cada una de las casas blancas y acogedoras de este pueblo singular.

Santuario de Nossa Senhora de Aires

Santuario de Nossa Senhora de Aires

Desde el castillo, se distingue a lo lejos, en medio de una inmensa pradera, una iglesia enorme. Es el santuario de Nossa Senhora de Aires, visita inexcusable para cualquier extremeño que quiera conocer de verdad el Alentejo y destino diario de cientos de romeros portugueses.

El santuario, blanco y albero, data del siglo XVIII. Pero lo importante, lo verdaderamente espectacular, lo que impresiona y, confesémoslo, acongoja bastante y te deja trastocado para el resto del día, no está en la parte principal de la iglesia, sino en los pasillos que rodean la nave y el altar.

Pasillo que rodea el altar lleno de exvotos y ofrendas a María

Pasillo que rodea el altar, lleno de exvotos y ofrendas a María

Hay que entrar en el santuario, dirigirse hacia su cabecera y entrar por una puerta, que parece dar a la sacristía. Inmediatamente, se encuentra uno inmerso en un espacio asombroso e imprevisto. De las paredes de varias salas y pasillos circulares, cuelgan miles de fotos, literalmente miles, con sus marcos de alpaca, plata o madera, fotos de militares, de niños, de parejas, de familias, de matrimonios, de abuelas, de enamorados, de universitarios, de bebés, de rejoneadores, de forcados, de soldados de las guerras coloniales…

Dibujo sobre un milagro obrado por Nossa Senhora de Aires

Dibujo sobre un milagro obrado por Nossa Senhora de Aires en Villa Ruiva

Son retratos que van desde principios del siglo XX hasta nuestros días, fotos cuyos protagonistas se encomiendan a la Virgen en busca de protección. En vitrinas y mesas, se ofrendan a la Señora trenzas de pelo, trajes de bautismo, de comunión y de boda, uniformes militares completos, zapatos, bandas de licenciatura, capas de tuno, muñecos de cera, extremidades de cera, vísceras de cera…

Otro milagro mariano, esta vez en la villa alentejana de Cuba

Otro milagro mariano, esta vez en la villa alentejana de Cuba

Es una de las mayores colecciones de exvotos que se pueden contemplar. Pero recorrer las estancias y los pasillos asfixiado por tanta necesidad, tanto lamento, tanto miedo al futuro y también tanta confianza en lo sobrenatural, no te deja indemne. ¿Qué sería de ese solado de bigote que se fue a la guerra de Angola, y de aquel enfermo que se iba a operar en 1918, y de aquel matrimonio que se casó y se marchó a Brasil?

Tercer milagro de la Virgen

Tercer milagro de la Virgen

Nossa Senhora dos Aires parece demasiado pequeña para tanto trabajo: no mide más de 20 centímetros. En el exterior de la iglesia, se encuentra un cobertizo donde cientos de velas chisporrotean en ofrenda. Las hay hasta de dos metros de altura. Una tienda, abierta todos los días, parece más una lección de anatomía que una boutique de objetos religiosos: en varios estantes, se ofertan al afligido riñones, hígados, corazones e intestinos de cera para que cada uno ofrezca a la Virgen una reproducción de su víscera dañada.

Más exvotos, en el pasillo semicircular, tras el altar

Más exvotos, en el pasillo semicircular, tras el altar

Al dejar atrás Viana, uno se va con la sensación de haber entendido definitivamente el Alentejo o con la seguridad de que no lo entenderá jamás.

Otro pasillo, con ofrendas y exvotos

Otro pasillo, con ofrendas y exvotos

Colón nació en el Alentejo

Cristóbal Colón no era genovés ni catalán, ni tampoco hijo de una familia de judíos conversos de Plasencia. Cristóbal Colón era de Cuba. Pero no de la Cuba de Fidel, sino de otra que queda ahí cerca, de un pueblecito de 3.300 habitantes llamado Cuba y situado al otro lado de la frontera extremeña, en el Alentejo más profundo y sorprendente.

Dos jubilados descansan bajo un naranjo en el pueblo alentejano de Cuba

Dos jubilados descansan bajo un naranjo en el pueblo alentejano de Cuba

Llegamos a Cuba desde Beja por una pista parcheada y estrecha, que invita a preguntarse qué demonios ha hecho Portugal con los fondos europeos. Cuando le planteamos esta cuestión a los cubanos, nos piden dos cosas: que no indaguemos mucho sobre la carretera, no vaya a ser que los de la troika comunitaria aprieten aún más las tuercas.

La otra petición tiene que ver con el demonio. “Aquí, ni se menciona”, nos avisan. Resulta que en el Terreiro da Fonte cubano, se abría el Pozo de los Demonios. Actualmente está cegado, pero su maldición persiste. Durante siglos, los cubanos se santiguaban (y se santiguan) al pasar junto a él para que no se los llevaran los diablos y los malos espíritus. A finales del siglo XIX, el ayuntamiento de Beja mandó excavar el pozo y se encontraron varios cadáveres. Pertenecían a ciudadanos de la zona desaparecidos en extrañas circunstancias.

Un ciclista deja su bicicleta en la puerta del mercado de abastos de Cuba

Un ciclista deja su bicicleta en la puerta del mercado de abastos de Cuba

Así que dejamos en paz al demonio y nos centramos en investigar el origen cubano de Cristóbal Colón. Primera pista: hamburguesería del pueblo. En lugar de anunciar la súper búrguer con bacon y queso, tiene un cartel sobre la puerta con un dibujo del descubridor y la siguiente leyenda: “O portugués Cristovão Colombo, agente secreto do Rei Dom João II, nasceu na vila de Cuba”.

Hamburguesería colombina en Cuba

Hamburguesería colombina en Cuba

Segunda pista: restaurante Casa de Monte Pedral, el más lujoso de la villa. En el patio, una estatua de Colón con una indígena a sus pies y en la pared del jardín, una placa anunciando la buena nueva por partida doble: “Cristovão Colombo nasceu aquí, nasceu en Cuba”. En otro cartel, más ortodoxo, la lista de platos: “Açorda de alho de bacalhau, feijoada de secretos, arroz de lebre, migas de azeitonas…”.

Restaurante de Cuba con su patio colombino

Restaurante de Cuba con su patio colombino

Llama la atención tanta iconografía colombina si se tiene en cuenta que ningún pintor ni escultor vio en vida al descubridor de América. Pero eso no es óbice para que una solemne estatua de Colón presida el puerto de Barcelona o la plaza principal de Cuba. En este pueblo alentejano hay un centro de interpretación sobre don Cristóbal y la guinda simbólica del movimiento reivindicativo fue el estreno en el pueblo, en el año 2007, de la película “Cristóbal Colón, el enigma”, del gran cineasta portugués Manoel de Oliveira.

Cuba se llama así por el santuario sagrado de Caaba, en La Meca, o por unas grandes cubas que se encontraron  en el pueblo los soldados de Sancho II al reconquistárselo a los moros. En portugués antiguo, coba significa torre. El caso es que esta palabra solo existía en portugués, ya sea como sustantivo o como topónimo, antes de que Colón llegase a América y bautizase la isla más grande de su descubrimiento con el nombre de su hipotético pueblo natal: Cuba.

Estatua de Colón en el patio del restaurante más lujoso de Cuba

Estatua de Colón en el patio del restaurante más lujoso de Cuba

El origen alentejano de Colón se basa en las investigaciones del historiador Mascarenhas Barreto, que, a partir de diferentes documentos, sostiene que Colón nació en Cuba en 1448, siendo hijo ilegítimo del infante Don Fernando, duque de Beja y Viseu, y de Isabel Zarco, hija del navegante João Gonçalves Zarco. Su nombre verdadero habría sido Salvador Fernandes Zarco. Lo de Cristóbal Colón sería un seudónimo o código de guerra, CC, que significaría espía al servicio de Juan II.

Estatua de Cristóbal Colón en la plaza principal de Cuba

Estatua de Cristóbal Colón en la plaza principal de Cuba

Finalmente, están los topónimos. No solo el de la isla de Cuba, sino los de otros pueblos alentejanos, que el descubridor fue dejando en los nuevos territorios: Guadiana, Mourão (junto a Villanueva del Fresno), Santa Luzia (Elvas), Vera Cruz (el pueblo de los exorcismos), São Bartolomeu (famoso por su mirador).

Cubano o no, Colón se ha convertido en el principal atractivo turístico de este pueblo alentejano, que antes era famoso por sus demonios y ahora lo es por su espía-almirante.

María João Pires: adiós a Belgais

En septiembre de 2003, viví uno de esos momentos que se suelen calificar de mágicos: la pianista María João Pires tocó una pieza de Chopin solo para mí y para un amigo fotógrafo. Lo hizo en Belgais, una quinta rodeada de olivos situada a media hora de la frontera española de Piedras Albas, en un majestuoso piano de cola Steinway Concert Grand Majestic. Once años después, la quinta de Belgais está en venta, el piano está en Brasil y la Pires vive en Salvador de Bahía.

Exterior de la quinta de Belgais

Exterior de la quinta de Belgais

La pianista María Joao Pires nació en Lisboa en 1944. A los cuatro años daba su primer concierto y a lo largo de su vida ha publicado 44 discos y tocado en los teatros, auditorios y festivales más importantes del mundo.

En 1999, la Pires decidió llevar adelante una utopía educativa y musical en la Raya, en la carretera que va de la frontera de Piedras Albas a Castelo Branco. Compró Belgais (80 hectáreas de terreno) reconstruyendo la quinta: 1.987 metros cuadrados, 23 habitaciones, varias con piano, una alberca, piscina, biblioteca, sala de grabación, auditorio…

Un grupo de visitantes, camino de un concierto en Belgais

Un grupo de visitantes, camino de un concierto en Belgais

Fundó una escuela para educar musicalmente a niños de la comarca, que, me contaba en 2003, “tienen una especial capacidad vocal desde siempre. No son voces inicialmente afinadas, sino voces con mucha potencia. Sucede algo parecido en el País Vasco, los vascos tienen voces semejantes a las de los habitantes de esta región”.

Alrededor de la alberca de Belgais se disponían las dependencias de la quinta

Alrededor de la alberca de Belgais se disponían las dependencias de la quinta

En aquellos años, María João pensaba extender su utopía al otro lado de la frontera: “Estamos en un momento de mudanza. Belgais necesita una solidificación y una consolidación antes de hablar de hacer algo en Extremadura”. Pero Belgais no se ha consolidado y el proyecto extremeño se ha olvidado.

María João Pires organizaba en Belgais unos conciertos únicos. Más que conciertos, eran fiestas musicales que costaban seis euros, empezaban el sábado en la sobremesa y acababan pasada la medianoche. Al llegar, tomabas café al fresco de la alberca, podías comprar artesanía de la zona y charlar con pianistas jóvenes y personajes venidos desde cualquier lugar del mundo. A media tarde comenzaba el concierto. Tocaban, por ejemplo, Josep Colom, ganador en 1978 del concurso de piano Paloma O’Shea y premio nacional de música en 1998, un grupo de cámara francés y la propia Pires.

La Pires, a punto de comenzar un concierto en Belgais

La Pires, a punto de comenzar un concierto en Belgais

Había descansos para beber gazpacho y comer bocadillos de carne. Después, con el público sentado en cojines o tumbado bajo la luna en una plataforma de madera que había en el jardín, María João acariciaba los nocturnos de Chopin…

Cuadros y objetos artísticos, a la venta junto a la alberca durante los descansos del concierto

Cuadros y objetos artísticos, a la venta junto a la alberca durante los descansos del concierto

Pero todo aquello se acabó. Ya no hay conciertos, ni coro de niños de la Beira Baixa, ni pianistas jóvenes formándose en Belgais. Harta de lo que ella llama coces y puntapiés del gobierno portugués, en 2006 la Pires se fue a Salvador de Bahía. “Me marcho para librarme de la decepción que he sufrido en Portugal. Me voy a Brasil para respirar tranquila”. Dicho y hecho.

Dos músicos, en Belgais preparando un concierto de música étnica

Dos músicos, en Belgais preparando un concierto de música étnica

El proyecto de Belgais siguió funcionando durante tres años dirigida por su hija. En 2009 cerró definitivamente y se convirtió en hotel rural. Aparecía en páginas hoteleras de Internet hasta hace nada. En noviembre del año pasado, Belgais era puesto a la venta en diferentes portales inmobiliarios. María João Pires pide por la quinta millón y medio de euros. Dicen que es barata y que hay muchos interesados.

En Brasil, la pianista  ha vuelto a poner en marcha su sueño de llevar la música a los más pobres. Recientemente, confesó a un periodista luso que iba a renunciar a la nacionalidad portuguesa para ser solo brasileña. La semana pasada, visitando Castelo Branco, Carlos Camoens, estudiante de Historia y responsable del centro de arte local, se quejaba amargamente: “No sé por qué nuestros artistas se enfadan con Portugal: primero Saramago y ahora, la Pires”.

Acabado su concierto, la Pires se aleja del piano aplaudida por el público

Acabado su concierto, la Pires se aleja del piano aplaudida por el público