La frontera de la Champions

Fantoche acomodado en una curva de la carretera que lleva desde Alburquerque hasta La Codosera y Ouguela

Fantoche acomodado en una curva de la carretera que lleva desde Alburquerque hasta La Codosera y Ouguela

Si no fuera por el muñeco de la fotografía, nadie hubiera sabido que por esa carretera se podía ir tranquilamente a Lisboa a ver la final de la Champions la pasada primavera, sin agobios ni esperas. El muñeco da miedo, es un susto que te encuentras en una curva entre Alburquerque y la Codosera, justo a la entrada del puente que cruza el Gévora, unos metros antes del acceso a la ermita de Carrión. Vas conduciendo tranquilamente y de pronto pegas un respingo. Crees que es un zombi o la mítica aparición de la curva, pero en realidad es la primera señal que nos indica que por esa carretera se llega al paso fronterizo más tranquilo de Extremadura.

Fin de semana del 24 de mayo. Final de la Champions. Colas en las gasolineras. Embotellamientos en la frontera de Caia. Hoteles por las nubes. 40.000 madrileños viajando a Lisboa en mil autobuses. El panorama se antojaba complicado. Pero había una solución para que el viaje a Lisboa se convirtiera en un placer sosegado y cruzar la frontera fuera plácido, histórico y reconfortante.

Paso fronterizo solitario y tranquilo entre Alburquerque y Ouguela

Paso fronterizo solitario y tranquilo entre Alburquerque y Ouguela

Entre Badajoz y Alburquerque, hay un punto de la Raya por donde no pasa nadie. En la gasolinera más cercana no hay colas y en la carretera no hay atascos. Por no haber, ni hay ni coches. Es la frontera más silenciosa y desconocida de la Raya, tanto que ni tan siquiera está indicada. Vas por la EX-110 hacia Alburquerque y ni te enteras de que a la izquierda sale una carretera que lleva a Portugal: la señal indica La Codosera, pero no te dice que por ahí se llega al país vecino. Ha de ser el monstruo de la curva, cómodamente sentado en un sillón, quien nos avise de que ese es el camino más lírico y raro para ir a Lisboa a ver al Atleti, que parece ser el equipo favorito de nuestro zombi.

Unos kilómetros más adelante, por sorpresa, una señal oficial nos anuncia que por ahí se va a un paso fronterizo. La carretera española es ancha y no te encuentras ningún coche. Al entrar en Portugal, se estrecha y tampoco pasan vehículos. Al fondo, una fortaleza preside la comarca: es Ouguela, un pueblo promiscuo, que fue castellano primero y portugués, después. Hoy, es una “fregresía” de Campo Mayor.

Mojón fronterizo en la frontera más tranquila entre Extremadura y el Alentejo

Mojón fronterizo en la frontera más tranquila entre Extremadura y el Alentejo

La frontera más tranquila para ir a la Champions, si hay Champions, o a Lisboa, siempre, está en tierras de contienda o de reyerta (hay un pueblo llamado Contenda y una Atalaia da Contenda), es decir, en un espacio fronterizo con unos límites tan inciertos que los vecinos de Ouguela y Alburquerque se aprovechaban de la coyuntura: llevaban sus ganados a pastar donde les parecía sin saber bien si estaban en España o en Portugal y sin que nadie impidiera el aprovechamiento conjunto.

No siempre fue la convivencia tan pacífica. En 1475, en plena guerra entre Isabel la Católica y Juana la Beltraneja por el trono de Castilla, los alcaldes de Alburquerque y Ouguela, que, por cierto, se llamaban los dos João y tenían ambos apellido portugués (Da Silva el uno, Fernandes, el otro) se enfrentaron a palos y murieron ambos.

Pero salvo estos incidentes esporádicos, todo era tan tranquilo como ahora. A veces, se calentaban las cosas por un pozo cuya nacionalidad no estaba clara. Pero se juntaban los procuradores de Badajoz y Campo Mayor y la cuestión se zanjaba declarándolo pozo internacional.

En las tierras de la antiguas Contienda o Reyerta está prohibido coger espárragos y setas

En las tierras de la antiguas Contienda o Reyerta está prohibido coger espárragos y setas

También se planteaban discusiones porque los españoles eran un poco tramposos, quitaban los mojones verdaderos y clavaban unos falsos, invadiendo así Portugal para ampliar sus tierras (en La Fontañera han hecho algo parecido hace nada para ampliar una cocina fronteriza).

En 1864, la indefinición se acabó: la reyerta o contienda de Ouguela se dividió salomónicamente: la parte norte, para España y la sur, para Portugal. Prevaleció la manía de los estados por establecer fronteras en contra del parecer de los lugareños, que sacaban más tajada de la confusión. Hoy, solo la anchura de la carretera indica que cambias de país y solo el cartel del zombi de la curva avisa de que por ahí se va a Lisboa y a la Champions.

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