María João Pires: adiós a Belgais

En septiembre de 2003, viví uno de esos momentos que se suelen calificar de mágicos: la pianista María João Pires tocó una pieza de Chopin solo para mí y para un amigo fotógrafo. Lo hizo en Belgais, una quinta rodeada de olivos situada a media hora de la frontera española de Piedras Albas, en un majestuoso piano de cola Steinway Concert Grand Majestic. Once años después, la quinta de Belgais está en venta, el piano está en Brasil y la Pires vive en Salvador de Bahía.

Exterior de la quinta de Belgais

Exterior de la quinta de Belgais

La pianista María Joao Pires nació en Lisboa en 1944. A los cuatro años daba su primer concierto y a lo largo de su vida ha publicado 44 discos y tocado en los teatros, auditorios y festivales más importantes del mundo.

En 1999, la Pires decidió llevar adelante una utopía educativa y musical en la Raya, en la carretera que va de la frontera de Piedras Albas a Castelo Branco. Compró Belgais (80 hectáreas de terreno) reconstruyendo la quinta: 1.987 metros cuadrados, 23 habitaciones, varias con piano, una alberca, piscina, biblioteca, sala de grabación, auditorio…

Un grupo de visitantes, camino de un concierto en Belgais

Un grupo de visitantes, camino de un concierto en Belgais

Fundó una escuela para educar musicalmente a niños de la comarca, que, me contaba en 2003, “tienen una especial capacidad vocal desde siempre. No son voces inicialmente afinadas, sino voces con mucha potencia. Sucede algo parecido en el País Vasco, los vascos tienen voces semejantes a las de los habitantes de esta región”.

Alrededor de la alberca de Belgais se disponían las dependencias de la quinta

Alrededor de la alberca de Belgais se disponían las dependencias de la quinta

En aquellos años, María João pensaba extender su utopía al otro lado de la frontera: “Estamos en un momento de mudanza. Belgais necesita una solidificación y una consolidación antes de hablar de hacer algo en Extremadura”. Pero Belgais no se ha consolidado y el proyecto extremeño se ha olvidado.

María João Pires organizaba en Belgais unos conciertos únicos. Más que conciertos, eran fiestas musicales que costaban seis euros, empezaban el sábado en la sobremesa y acababan pasada la medianoche. Al llegar, tomabas café al fresco de la alberca, podías comprar artesanía de la zona y charlar con pianistas jóvenes y personajes venidos desde cualquier lugar del mundo. A media tarde comenzaba el concierto. Tocaban, por ejemplo, Josep Colom, ganador en 1978 del concurso de piano Paloma O’Shea y premio nacional de música en 1998, un grupo de cámara francés y la propia Pires.

La Pires, a punto de comenzar un concierto en Belgais

La Pires, a punto de comenzar un concierto en Belgais

Había descansos para beber gazpacho y comer bocadillos de carne. Después, con el público sentado en cojines o tumbado bajo la luna en una plataforma de madera que había en el jardín, María João acariciaba los nocturnos de Chopin…

Cuadros y objetos artísticos, a la venta junto a la alberca durante los descansos del concierto

Cuadros y objetos artísticos, a la venta junto a la alberca durante los descansos del concierto

Pero todo aquello se acabó. Ya no hay conciertos, ni coro de niños de la Beira Baixa, ni pianistas jóvenes formándose en Belgais. Harta de lo que ella llama coces y puntapiés del gobierno portugués, en 2006 la Pires se fue a Salvador de Bahía. “Me marcho para librarme de la decepción que he sufrido en Portugal. Me voy a Brasil para respirar tranquila”. Dicho y hecho.

Dos músicos, en Belgais preparando un concierto de música étnica

Dos músicos, en Belgais preparando un concierto de música étnica

El proyecto de Belgais siguió funcionando durante tres años dirigida por su hija. En 2009 cerró definitivamente y se convirtió en hotel rural. Aparecía en páginas hoteleras de Internet hasta hace nada. En noviembre del año pasado, Belgais era puesto a la venta en diferentes portales inmobiliarios. María João Pires pide por la quinta millón y medio de euros. Dicen que es barata y que hay muchos interesados.

En Brasil, la pianista  ha vuelto a poner en marcha su sueño de llevar la música a los más pobres. Recientemente, confesó a un periodista luso que iba a renunciar a la nacionalidad portuguesa para ser solo brasileña. La semana pasada, visitando Castelo Branco, Carlos Camoens, estudiante de Historia y responsable del centro de arte local, se quejaba amargamente: “No sé por qué nuestros artistas se enfadan con Portugal: primero Saramago y ahora, la Pires”.

Acabado su concierto, la Pires se aleja del piano aplaudida por el público

Acabado su concierto, la Pires se aleja del piano aplaudida por el público

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Portugal: la ruta del bacalao

El bacalao dorado ha invadido Extremadura. En Badajoz, es casi una plaga… ¡Bendita plaga! Viví en Badajoz a finales de los 70 y recuerdo que solo lo servían en un par de bares. En 2013, no hay restaurante, venta ni taberna, del Marchivirito a Doña Purita, de las casonas Alta y Baja al Bigotes, que no ofrezca en su carta un rico bacalao dorado.

cartade bacalaos

Carta rústica del restaurante O Freixo de Penha Garcia

En Badajoz, lo portugués tiene mucha presencia en la hostelería. Es común que te sirvan una cerveza Sagres, un licor Beirao, un pastel de nata, un vino Mateus o un omnipresente y exquisito café Delta. En el resto de Extremadura, la cosa cambia y, salvo el café y algunos pasteles de nata, los demás productos tienen una presencia testimonial. No sucede lo mismo con el bacalao dorado, que poco a poco va extendiéndose hacia el interior de la región.

Resulta curioso que, cuanto más cerca de la Raya, más se usa su nombre portugués, bacalao dorado, mientras que a medida que nos alejamos hacia Cáceres, Mérida o Navalmoral, se va convirtiendo en bacalao a la dorada, una estilización que no tiene mucho sentido.

Aunque el propio apelativo de bacalhau dourado también es un tanto forzado. En Portugal, se utiliza sobre todo en la Raya alentejana pegada a Extremadura: entre Marvao y Alandroal. Más allá, se conoce con el nombre portugués de toda la vida: bacalhau á Braz, aunque sobre esta cuestión hay multitud de teorías.

El bacalao deshilachado con patatas fritas paja y huevo fue inventado, según la tradición portuguesa, en Macao por un señor llamado don Braz. De hecho, un refrán popular de Macao reza así: “En Macao, casinos, mulheres y bacalhau á Bras (en el refrán es con ese)”.

Así que en Portugal, en cuanto te alejas de la frontera, el bacalhau dourado desaparece y lo comeremos á Braz en el restaurante Álvaro de Urra o en el Casa do Forno de Monsaraz. Con el nombre de á dourada, más propio de nuestra Extremadura interior, solo lo hemos encontrado en O Miradouro de Barrancos, pero ya se sabe que Barrancos es tan de aquí como Barcarrota o Berrocalejo.

Bacalao Don Pipas, en el restaurante del mismo nombre de Mourao

Bacalao Don Pipas, en el restaurante del mismo nombre de Mourao

En la Raya Norte, sirven bacalao al estilo lagareiro, con patatas asadas con piel, en O Freixo de Penha Garcia, Helana de Idanha-a-

Bacalhau ó lagareiro en O Freixo de Penha Garcia

Bacalhau ó lagareiro, en O Freixo de Penha Garcia

Nova o Santos de Portalegre. Al estilo espiritual (desmigajado con patata, zanahoria y un gratinado final al horno), es lo típico en la Raya Sur: O Pipas de Mourao o Sabores da Estrela de Estrela (Moura).

Pueden desesperarse si buscan el bacalao con huevos y patatas fritas paja en los buenos restaurantes de Évora. Y en Estremoz, uno de los enclaves gastronómicos más interesantes del Alentejo, el dourado brilla por su ausencia, pero para compensar, están el suculento bacalao frito con salsa de langostinos de la Adega do Isaias y el espectacular lomo de bacalao al carbón de A Cadeia Quinhentista.

En las capitales situadas frente a la provincia de Cáceres, tampoco es común el bacalhau dourado, pero en el considerado como mejor restaurante de Castelo Branco, Praça Velha, sirven un plato típico de la comarca: bacalhau con boroa (pan de maíz); sin salir de la capital de la Beira Baixa, también es suculento, aunque a veces no lo desalan lo suficiente, el bacalhau da casa en el Retiro do

Bacalhau da casa en el Retiro do Caçador de Castelo Branco

Bacalhau da casa, en el Retiro do Caçador de Castelo Branco

Caçador albicastrense. En el restaurante más interesante de Portalegre, el Tomba Lobos de Reguengos, camino de la Serra de San Mamede, el bacalao gratinado con espárragos merece la pena.

Como ven, no solo de bacalhau dourado vive el portugués, pero si prefiere no arriesgarse con bacalaos “complicaos” y solo le gusta el “dorao”, les recomendamos el bacalhau dourado que, en general, es considerado el mejor de la Raya. Lo sirven en A Maria, un restaurante de Alandroal. María lo prepara con huevos de corral muy amarillos, patatas caseras muy bien fritas en el momento, para que no parezcan goma de mascar, y un bacalao de primera calidad que deshilacha con cuidado. El resultado es suave, sabroso

Bacalao dorao, en A Maria de Alandroal

Bacalao “dorao”, en A Maria de Alandroal

y meloso. ¡Que aproveche!