Campo Mayor, chalés y cafés

Si alguna vez tengo dinero para hacerme un chalé, contrataré a un arquitecto, lo llevaré en mi coche hasta la carretera que une Campo Mayor con Ouguela, lo dejaré en el arcén y le diré: “Dé una vuelta, observe y constrúyame una casa como cualquiera de las que flanquean esta carretera. Me da lo mismo cuál, la que usted prefiera, todas son igual de bonitas”.

Campomaior, capital europea del café, es una bella ciudad alentejana fronteriza con Badajoz

Campo Mayor, capital europea del café, es una bella ciudad alentejana fronteriza con Badajoz

De Campo Mayor se escribe siempre para hablar de su café. Pero hoy quiero escribir sobre sus chalés y sobre otras curiosidades de esta villa, que se visita para comprarle Delta al señor Nabeiro, visitar su museo o comer marisco en su restaurante. Sin embargo, Campo Mayor es algo más que café.
¿No se han fijado ustedes en las casas de campo portuguesas? Son las más bellas que conozco, las más acogedoras, las únicas en las que no me importaría vivir. De blanco y albero o de blanco y azul pastel, se levantan siempre sobre un ligero promontorio y tienen un porche grande y acogedor que invita a leer, dormitar, merendar o, sí, también, a tomar café.
En Campo Mayor hay muchas casas de ese estilo. Aunque todo el pueblo parece participar de esa distribución singular: un lugar sombreado para disfrutar del aire libre y un interior blanco y sencillo para recogerse. Así es Campo Mayor: sus casas y su parque grande y céntrico lleno de terrazas… y cafés.

Alrededor del parque de Campomaior discurre la vida comercial y el ocio de la villa

Alrededor del parque de Campo Mayor discurre la vida comercial y el ocio de la villa

Casi todos los pueblos extremeños y alentejanos han padecido una misma evolución demográfica: en 1960 tenían el doble de habitantes que en 2014. En Campo Mayor no se ha dado una sangría tan tremenda. En 1960 eran 10.000 y hoy son 8.000. Y todo gracias al café.
Está visto que no hay manera de explicar este pueblo (villa desde 1255) sin hablar del café. Resumiendo: Nabeiro y sus tíos decidieron vender a los españoles algo de lo que carecieran tras la Guerra Civil. Pensaron en el café y empezaron a tostarlo en un cobertizo y a distribuirlo con cuadrillas de contrabandistas. Eso fue en los 40. Hoy, los cobertizos se han convertido en las más importantes fábricas cafeteras de Europa.

Cobertizo situado junto a la muralla campomaiorense

Cobertizo situado junto a la muralla de Campo Mayor

Badajoz y Campo Mayor están unidos desde siempre. Un detalle: los libros de historia cuentan que la villa fue reconquistada a los moros en 1219 por unos caballeros cristianos: los Pérez, de Badajoz. En 1297, corrió la misma suerte que Olivenza y la vecina Ouguela y pasó al reino de Portugal, donde mandaba el poderoso rey don Dinís. Después, anduvo bailando de un lado para otro: castellana entre 1383 y 1385, portuguesa después.
Fue refugio de forajidos antes de convertirse en plaza militar, donde uno de cada cuatro habitantes era soldado, y cuartel de mercenarios holandeses. Sufrió asedios y conquistas de ejércitos ingleses, franceses, portugueses y españoles. En fin, nada que no sea común a cualquier plaza fronteriza europea. Y padeció grandes desgracias como la explosión de su polvorín por culpa de un rayo el 16 de septiembre de 1732 (murieron dos tercios de la población) y la epidemia de cólera de 1865: duró 75 días y murieron dos personas cada día. En 1867, quisieron unir Campo Mayor a Elvas y lo impidió una huelga general. Sin embargo, no hubo protestas cuando 50 años después absorbieron Degolados y Ouguela.

Típica calle de Campomaior, estrecha, laberíntica y llena de coches aparcados

Típica calle de Campo Mayor, estrecha, laberíntica y llena de coches aparcados

Hoy, Campo Mayor merece una visita, aunque no es pueblo que piense en los turistas: sus calles son un laberinto, los autos aparcan por doquier, si quieres llegar al castillo en coche, te pierdes seguro. Conclusión: aparquen en la plaza principal, a la sombra, y caminen buscando la capilla de los huesos (o mejor, de las calaveras), que impresiona tanto como la de Évora. Suban después hasta el castillo, que se puede visitar. Aunque lo más interesante son las casas del entorno: humildes, sencillas, adosadas a la muralla, con la ropa tendida, los apaños para hacer chapuzas en plena calle y unos perros muy fieros para que no des mucho la murga. No son el chalé soñado, pero también son trasunto de Campo Mayor: una villa que aprovecha cualquier resquicio para sobrevivir.

Sencilla vivienda adosada a la muralla, muy típica en Campomaior

Sencilla vivienda adosada a la muralla, muy típica en Campo Mayor

Extretejo, el país maltratado

San Cucufate es una villa agraria romana que se conserva junto al pueblo alentejano de Vidigueira. Se distinguen aún sus graneros, sus bodegas y sus lagares del siglo I, cuando el Alentejo abastecía de aceite, vino y trigo a Roma desde el puerto de Setúbal. En realidad, el Alentejo ha sido la gran despensa de Portugal a lo largo de la historia. En ese punto, es una región emparentada con Extremadura.

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San Cucufate, villa romana situada en el Alentejo, cercana al pueblo de Vidigueira

Más al sur, Serpa, un municipio de 16.000 habitantes emplazado junto al Guadiana, en la calzada de Sevilla a Lisboa por Beja. Como cualquier pueblo extremeño o alentejano, en 1960, Serpa tenía el doble de habitantes: 32.000. También allí la emigración acabó con la buena salud demográfica.

Plaza principal de la localidad alentejana de Serpa

Plaza principal de la localidad alentejana de Serpa

En el siglo XVI, cuando la política y la economía del reino de Castilla pasaban por Extremadura, el Alentejo portugués concentraba el mayor número de centros urbanos del reino de Portugal. Su actividad agrícola, artesanal e industrial, sobre todo en el sector textil, era tan importante que el Alentejo contribuía con el 27% de los impuestos del Estado portugués. En ese tiempo, Serpa era una villa muy importante por su agricultura, su ganadería, su artesanía y su comercio. Hoy, destaca por sus monumentos, sus pensionistas y sus servicios.

Calle típica de  Serpa, con restos de su muralla.

Calle típica de Serpa, con restos de su muralla.

En “Historia económica de Portugal”, un tratado escrito por tres profesores universitarios lisboetas, los mapas permiten entender la fuerza económica y demográfica alentejana hasta las guerras de Restauración (1640-68) y de Sucesión(1703-13) contra España y napoleónicas (1801-1814) contra Francia.

Si comparamos, es lo mismo que sucedió en Extremadura, donde estas contiendas también hipotecaron de raíz el futuro de la región: las guerras se declaraban en Madrid, París, Londres o Lisboa, pero el campo de batalla estaba siempre en Extremadura y el Alentejo.

Esta calle de Serpa fue elegida la más bella de Portugal

Esta calle de Serpa fue elegida la más blanca de Portugal en 1987

Un dato para entender la situación demográfica: al empezar estas guerras, entre 1640 y 1649, hubo en la iglesia Matriz de Olivenza (Santa María del Castillo) 1.157 bautismos. Avanzada las guerras, entre 1660 y 1669, solo se bautizaron 286 niños. La puntilla la dieron las desamortizaciones del siglo XIX en Extremadura y en el Alentejo.

En la región de Évora, el 50% de la propiedad estaba en manos de la nobleza y el 38%, en manos eclesiásticas. La nobleza fue la gran beneficiada de la desamortización, como en Extremadura, y, también como aquí, eran terratenientes absentistas que vivían en Lisboa. El escritor portugués Nemesio Vitorino apunta que el Alentejo no era una provincia, sino una heredad, una gran finca que mandaba a Lisboa a su población aristocrática.

La llanura alentejana vista desde las inmediaciones de Viana do Alentejo

La llanura alentejana vista desde las inmediaciones de Viana do Alentejo

Con estos agravios, una región con burguesía ávida de poder habría organizado un movimiento nacionalista reivindicativo. Pero en el Alentejo ni tan siquiera son autonomistas. No cuentan con un relato regional.

Portugal, en general, es un país que llora lo que pudo haber sido y achaca su impotencia más a razones míticas que económicas. Hace unas semanas, en la librería Bertrand de Castelo Branco, los libros de historia más vendidos eran: “Portugal en la historia y en el mundo”, “Héroes en la historia de Portugal”, “Los reyes de la Reconquista portuguesa”, “Heroínas portuguesas”, “Un imperio a la deriva”, “El imperio colonial cuestionado” e historias de reyes, de reinas, de naufragios y de Viriato.

Interesante publicación sobre la "Historia económica de Portugal"

Interesante publicación sobre la “Historia económica de Portugal”

Se quejan en el Alentejo de que los fondos comunitarios, sin gobiernos autonómicos que los administren, solo han servido para financiar una vacía autovía de peaje entre Lisboa y la frontera por donde únicamente circulan grandes berlinas. Se lamentan de que la región se esté convirtiendo en un gran parque temático y turístico donde los extranjeros compran casas y tierras sin parar.

Extremadura y Alentejo, tan semejantes. Extretejo, la frontera más pobre de la antigua Unión Europea, una región con identidad propia que solo prosperó cuando estuvo unida: la Lusitania romana, el reino taifa de Badajoz o con Felipe II. Un país maltratado y resignado que quiere escribir su relato.

Las plazas de toros más antiguas están en la Raya

La Raya es el epicentro histórico de la arquitectura taurina peninsular. A uno y a otro lado de la frontera, entre Extremadura y el Alentejo, se sitúan las plazas de toros más antiguas de la Península: Puebla de Sancho Pérez, datada a mediados del siglo XIV, y Sousel, que fue construida en 1725.

Grada y albero de la plaza de toros de Sousel, la más antigua de Portugal

Grada y arena de la plaza de toros de Sousel, la más antigua de Portugal

Sousel es un pueblecito que cumple con todo lo que se espera de un enclave alentejano: está sobre un cerro, sus casas son blancas, sus iglesias, más blancas aún, pero con el añadido cromático de algún azulejo, abundan los cafés y arriba, en lo alto, a falta de castillo, hay una pousada y una plaza de toros.

La plaza de toros de Sousel fue construida en 1725

La plaza de toros de Sousel fue construida en 1725

Como el coso queda tan a trasmano y tan al final de una cuesta interminable, allí solo se celebra una corrida al año, la de la romería de la Virgen el lunes de Pascua. En las demás fiestas del año, traen una plaza portátil y la colocan en el centro del pueblo, que nadie pueda decir que no va a los toros porque se cansa.

El Alentejo es la región más taurina de Portugal, donde pastan las mejores ganaderías, nacen los grandes rejoneadores y se levantan la mitad de las plazas de toros del país. En todo Portugal hay 70 cosos. Solo en el Alentejo contamos 36.

En la plaza de Sousel, alejada del casco urbano,l solo se celebran corridas el día de la Virgen, el resto del año, instalan una portátil en el pueblo

En la plaza de Sousel, alejada del casco urbano, solo se celebran corridas el día de la Virgen, el resto del año, instalan una portátil en el pueblo

Si en el lado extremeño encontramos plazas con tanta solera como las de La Parra, del siglo XVI, Fuente del Maestre (1828), Almendralejo (1843), Zafra (1844) o Cáceres (1846) y otras levantadas antes de que acabara el XIX, caso de las de Barcarrota, Olivenza, Jerez, Plasencia, Alburquerque y Azuaga (1892). En el lado alentejano, y justo al lado de la frontera, no nos van a la zaga en cuanto a plazas históricas: Arronches (1894), Assumar (1861) o Santa Eulalia (1895).

Dos turistas portuguesas visitan las cuadras de la plaza de Sousel

Dos turistas portuguesas visitan las cuadras de la plaza de Sousel

En Extremadura hay 57 plazas de toros. Si sumamos las alentejanas, nos salen 93 plazas situadas en el entorno de La Raya, a las que se podrían sumar algunas de las seis que alberga la Beira, fronteriza con el norte extremeño.

Para visitar la plaza de Sousel, hay que pedir la llave en la Pousada, que queda enfrente. Es un coso muy sencillo y rural, encalado y con algunos dibujos de toque naif como el que anuncia la cuadra de mulillas. Tiene la ventaja de que, si la corrida aburre, desde las 1.400 localidades se disfruta de unas vistas impresionantes de la llanura alentejana.

En el graderío de Sousel caben 1.400 espectadores

En el graderío de Sousel caben 1.400 espectadores

En esto de las plazas de toros peninsulares, también hay círculos elitistas y polémicas históricas. El otro día estuvimos en la plaza de toros de Almadén, que con su arquitectura hexagonal, sus viviendas y su hotel es una de las más interesantes del país. La plaza de Almadén, levantada en 1765, forma parte de la Unión de Plazas Históricas de España, un coto cerrado, aunque últimamente parece empezar a abrirse, formado, además, por las plazas de Almagro, Zalamea la Real, Toro, Tarazona, Santa Cruz de Mudela, Aranjuez, Campofrío, Béjar, Lima, Puerto de Santa María, Rasines (Cantabria) y Azuaga. Llama la atención que plazas históricas como las de Miranda del Castañar, Tembleque o Riaza, además de muchas extremeñas y portuguesas, no formen parte de esta asociación.

Puerta de cuadrillas de la plaza de Sousel

Puerta de cuadrillas de la plaza de Sousel

En sus estatutos incluyen estas condiciones para ser considerada plaza histórica: que no sea una plaza mayor y que no se construyera junto a una ermita. Lo curioso es que estas condiciones no las cumplen algunas de las admitidas en la asociación: Almagro, plaza pública, o Santa Cruz de Mudela, situada junto a un santuario.

Fachada del centro de Sousel

Fachada del centro de Sousel

Pero dejemos a un lado estas polémicas engorrosas y, mientras recorremos las calles de Sousel, quedémonos con el dato cierto: las plazas rayanas de Extremadura y el Alentejo son las más antiguas de España y de Portugal y constituyen un patrimonio arquitectónico único.

Puerta de las cuadras de la plaza de toros de Sousel

Puerta de las cuadras de la plaza de toros de Sousel